¿Peligro inmediato? Llama al 911. Para apoyo en crisis, llama al 988 (oprime 2 para español) o envía la palabra AYUDA al 988. La Línea Nacional de Salud Mental Materna es gratuita y atiende las 24 horas al 1-833-852-6262. Postpartum Support International ofrece apoyo no urgente, no es una línea de crisis, al 1-800-944-4773 (oprime 1 para español; devuelven llamadas de 8 a. m. a 11 p. m. ET).
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Ansiedad posparto: cuándo la preocupación deja de proteger

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Un poco de preocupación después de tener un bebé es normal y útil. Es lo que te hace revisar la silla del carro y darte cuenta de una fiebre. La ansiedad posparto es distinta: la preocupación dura casi todo el día, no se calma cuando el bebé está a salvo y empieza a adueñarse de tu sueño, de tu alimentación y del tiempo que pasas con tu bebé. Es común, puede darse sin depresión y responde al tratamiento.

¿Qué tan común es?

Una revisión que combinó 102 estudios sobre la ansiedad durante el embarazo y después del parto encontró que, en los primeros seis meses después del parto, alrededor del 15% de las mujeres reportó síntomas de ansiedad, y alrededor del 10% cumplía los criterios de un trastorno de ansiedad (Dennis et al., Br J Psychiatry 2017, PMID 28302701). Un segundo análisis, que contó trastornos específicos como el trastorno de pánico y el TOC, calculó que alrededor de una de cada cinco tiene al menos un trastorno de ansiedad durante el embarazo o después del parto (Fawcett et al., J Clin Psychiatry 2019, PMID 31347796).

¿Preocupación normal después de tener un bebé, o ansiedad?

La preocupación normal va y viene y se calma cuando revisas. La ansiedad sigue después de revisar, y el revisar en sí empieza a llenarte el día. Señales de que es momento de comentarlo con un profesional de salud: no puedes descansar cuando otra persona tiene al bebé, no logras dormir mientras el bebé duerme, evitas salir o dejar que otros te ayuden porque algo podría salir mal, o la preocupación está presente la mayoría de los días durante dos semanas o más.

Cómo se puede sentir en el cuerpo

La ansiedad es física además de mental: corazón acelerado, opresión en el pecho, falta de aire, náuseas, mareos y tensión muscular. Algunos padres tienen ataques de pánico, oleadas repentinas de miedo intenso que llegan a su punto más fuerte en cuestión de minutos. La lista completa está en nuestra página de señales de alerta, en la pestaña Ansiedad.

Ansiedad sin depresión

Algunos padres con ansiedad posparto no se sienten tristes en absoluto, así que dan por hecho que una evaluación de depresión no tiene que ver con ellos. La Escala de Depresión Posnatal de Edimburgo (EPDS), el cuestionario que muchos consultorios usan después del parto, incluye tres preguntas que miden la ansiedad (a menudo llamadas EPDS-3A), y los estudios sugieren que puede ayudar a detectar trastornos de ansiedad además de la depresión (Matthey et al., J Affect Disord 2013, PMID 23116811). Si la preocupación es tu síntoma principal, dilo directamente en lugar de esperar a que te hagan la pregunta indicada.

Pensamientos intrusivos y TOC posparto

Las imágenes repentinas y no deseadas de que al bebé le pasa algo malo son comunes y, por sí solas, no significan que vayas a actuar según ellas: en un estudio de 388 madres recientes, las que tenían estos pensamientos no tenían más probabilidades que las demás de comportarse de forma agresiva con su bebé (Fairbrother et al., J Clin Psychiatry 2022, PMID 35235718). Los pensamientos que vienen con confusión, alucinaciones o creencias que no corresponden a la realidad son otra cosa: llama al 911. Cuando los pensamientos no deseados vienen acompañados de rituales, como revisar una y otra vez o evitar al bebé, puede tratarse de TOC posparto, que se trata de una forma un poco distinta. Nuestro artículo sobre pensamientos intrusivos después de tener un bebé (en inglés) lo explica en detalle.

Cómo es el tratamiento

La terapia cognitivo-conductual (TCC) suele ser la primera terapia de conversación para la ansiedad. Una revisión preliminar de 13 estudios sobre la TCC para la ansiedad durante el embarazo o después del parto encontró que los síntomas mejoraron más con la TCC que con las condiciones de comparación, aunque los estudios variaban mucho y no todos eran aleatorizados (Maguire et al., J Anxiety Disord 2018, PMID 30388545). El ACOG (Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos) recomienda evaluar la ansiedad, además de la depresión, durante el embarazo y después del parto (Clinical Practice Guideline No. 4, PMID 37486660). Su guía complementaria sobre el tratamiento trata los medicamentos durante el embarazo y la lactancia (Clinical Practice Guideline No. 5, PMID 37486661). Un profesional que receta medicamentos puede revisar las opciones contigo.

Cuándo actuar

Si la ansiedad está presente la mayoría de los días durante dos semanas o más, o no te deja dormir, comer o cuidarte, habla con tu obstetra, tu partera o tu médico de atención primaria. Si tú o tu bebé están en peligro inmediato, o sientes el impulso o tienes un plan de hacerte daño a ti o al bebé, llama al 911 o ve a la sala de emergencias más cercana. Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama al 988 y oprime 2 para español, o envía AYUDA por mensaje de texto al 988, ahora mismo.

Para ver líneas que pueden ayudarte hoy, incluida la Línea Nacional de Salud Mental Materna al 1-833-852-6262 (gratuita, las 24 horas, en inglés y español), visita Obtener ayuda. Para ver cómo se compara la ansiedad con la depresión y otras condiciones perinatales, consulta nuestra guía de condiciones (en inglés).

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